Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
Es probable que su construcción comenzara el 1535, pero es en 1656 cuando se replanteó una nueva infraestructura para el templo, dando paso a su ampliación. En 1953 se hicieron nuevas reformas para dotar a la iglesia de una torre y también se trabajó en la reforma de la fachada que da a la antigua Plaza del Mercado, actualmente Plaza de los Fueros. Ambos puntos se erigieron bajo la dirección de D. José Luís de Arrese.
El templo, documentado desde 1546 y reformado en los siglos siguientes, presenta hoy una fábrica esencialmente barroca de tres naves y crucero. La construcción combina zócalo de piedra y alzados de ladrillo con contrafuertes que ritman la fachada.
Su esbelta torre —de inspiración mudéjar con remate barroco— arranca de intervenciones de 1567 y fue reparada y ampliada en varias fases a lo largo de los siglos XVII y XX. En el interior, bóvedas de cañón con lunetos en la nave central y de arista en las laterales, yeserías vegetales y una cúpula sobre tambor articulan un espacio luminoso. El retablo mayor (1671–1679), con talla de la Virgen del Rosario y pinturas de Vicente Berdusán, sitúa el conjunto entre los hitos del barroco ribero.