Iglesia de Santa María
Los orígenes de la iglesia de Santa María se remontan a comienzos del siglo XI. En 1015, Sancho el Mayor donó un casal al monasterio de Leire; en 1024, en plena reconquista, los monjes lo transformaron en el monasterio de San Andrés, y en 1034 ya aparece citado como iglesia de Santa María.
Los muros más antiguos indican la existencia de un edificio protogótico anterior, probablemente del siglo XIII y quizá de tres naves, que fue creciendo y transformándose en los siglos posteriores. En el siglo XV se añadió la portada gótica del lado de la Abadía y, en 1567, los canteros Juan de Orendáin y Antón de Anoeta acometieron una gran remodelación que dio al templo su disposición espacial actual, con planta de cruz latina, amplia nave y cabecera recta y profunda.
El aspecto neoclásico de los alzados y cubiertas responde a las reformas del siglo XVIII. El arquitecto Ignacio Asensio, discípulo de Ventura Rodríguez, dotó al interior de gran monumentalidad mediante la cubierta de medio cañón, la cúpula elíptica del crucero, el orden gigante de pilastras y las capillas laterales. Destaca también la talla renacentista de la Virgen de las Arcas.