Desembocadura del Ega
El encuentro del Ega con el Ebro, entre San Adrián y Azagra, es uno de los paisajes fluviales más reconocibles de la Ribera navarra. El Ega —que desciende de Urbasa y vertebra buena parte de Navarra— gira aquí hacia el sur y entrega su caudal al Ebro, generando un mosaico de hábitats: sotos, aguas lentas, islas, orillas pedregosas y cortados. El paraje del Soto y el Sotillo ofrece una escena cambiante según estaciones y caudales, con excelentes condiciones para la pesca y la observación de aves. El sendero PR-NA 209, homologado, propone un recorrido circular en torno a 10,7 km que bordea vegas y canales, alcanza la zona de confluencia y regresa por caminos agrícolas, permitiendo al visitante leer el paisaje: huertas y viñas a un lado, alisedas y chopos al otro, y, siempre, el hilo conductor del Ebro. La ruta, con desnivel y dificultad moderados, está señalizada y evaluada con criterios MIDE, lo que facilita su elección por parte de familias y senderistas ocasionales. Más allá del disfrute estético, este punto explica la propia razón de ser de Azagra: una localidad que mira al río y que ha aprendido a convivir con él, aprovechando sus oportunidades y respetando sus ritmos.