Parroquia de Santa Ana y Casa Consistorial
La parroquia de Santa Ana se levanta sobre un antiguo templo vinculado a la encomienda sanjuanista. Presenta nave única con cabecera poligonal de gusto tardogótico y reformas de mediados del siglo XX. La torre de ladrillo, sobria y cuadrangular, actúa como hito visual desde los accesos. En el interior destacan imaginería barroca y piezas de platería; entre ellas, el grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño y un Cristo yacente de época renacentista. La parroquia vertebra las celebraciones de julio y agosto con misa, procesión y participación en los actos populares.
El Ayuntamiento ocupa el antiguo palacio de los Condes de Altamira, edificio del XVIII con soportal de arcos de medio punto, balcón corrido en el piso noble y galería superior de arquillos. El ladrillo moldurado muestra el carácter del barroco ribero. El balcón principal es escenario del chupinazo y de saludos institucionales durante las fiestas.