Atalaya y restos del antiguo castillo
En la cima del escarpe se situó la atalaya medieval que protegía el asentamiento y vigilaba los pasos entre Pamplona y Tudela. Hoy quedan vestigios integrados en el terreno —tramos de muro y estructuras auxiliares— que recuerdan la función defensiva del lugar y su valor estratégico.
El promontorio se ha convertido en un excelente mirador. Desde arriba se dominan las amplias terrazas del Arga y los mosaicos de cultivos, ofreciendo una lectura muy clara de la geografía que dio sentido a la fortificación.